“El mecanismo de la investigación científica”, en Manual de Economía Política de Longo.

Posted in Uncategorized on marzo 8, 2009 by paulamercado

El conocimiento  siempre se inicia a partir de los hechos, a partir de la observación de los mismos. Lo que es importante es obtener un sentido del hecho. La tarea de la investigación científica es descubrir tras la apariencia de los fenómenos su verdadera esencia.

La primera tarea de la investigación consiste en observar los hechos, seleccionar los más significativos, descubrir  las relaciones que los une entre sí y en evidenciar, en cada hecho concreto, los aspectos más sustanciales o significativos.

La segunda etapa del trabajo científico es formular una hipótesis que explique el conjunto de los hechos de forma lógica y coherente.

La tercera etapa consiste en comprobar rigurosamente que las hipótesis formuladas corresponden a la realidad de los hechos, para lo cual será preciso volverlos a observar, ampliando si es necesario el campo de observación a nuevos fenómenos, así como en profundizar el análisis de los hechos ya conocidos. La mayor o menor correspondencia de los hechos reales con las teorías formuladas es el único criterio para comprobar la verosimilitud de una determinada hipótesis.

La cuarta y última etapa del trabajo científico consiste en modificar o sustituir las hipótesis formuladas con los resultados de la comprobación realizada anteriormente. Hacer ciencia no significa descubrir reglas mediante la inducción (generalización) de los hechos observados, sino que, contrariamente suponte crear hipótesis y someterlas a una verificación experimental.

Los hechos siempre constituyen la base de una elaboración teórica, el investigador posee un bagage de conocimientos y observaciones empíricas. El investigador individual utiliza las conclusiones y las elaboraciones de otros científicos como partes integrantes de su propia investigación y elaboración.

Lenin dice en sus Obras que la verdad absoluta se forma con el conjunto de las verdades relativas sucesivas…, las verdades relativas reflejan un determinado objeto; en toda verdad relativa existe siempre un elemento de verdad absoluta.

De lo expuesto se puede deducir lo siguiente: a) toda ciencia tiene un objeto de investigación concreto; b) toda ciencia utiliza un determinado método de investigación; y c) toda ciencia, al aplicar un determinado método de estudio a su objeto de investigación, da una visión de conjunto del sector de la realidad que constituye su campo de investigación y, en consecuencia, una determinada visión científica de la realidad, visión que no es más que ese eslabón intermedio entre comprensión y acción práctica.

En resumen, lo esencial de la ciencia es el método: método científico. Hay que tener en cuenta que el objeto de la ciencia es proporcionar una visión de la realidad cada vez más exacta, por eso, comprendemos que el aspecto esencial de toda ciencia es su método de investigación.

“Ciencia y método” de Roberto Carballo

Posted in Uncategorized on marzo 8, 2009 by paulamercado

1. Significado de la Ciencia

¿Cuál es el objetivo y el significado de la ciencia? Recibe respuestas diferentes en diferentes épocas y de diferentes grupos de personas.

La ciencia es una actividad humana y social, un esfuerzo humano básicamente consciente, cuyos éxitos en la comprensión de la naturaleza han permitido al hombre, por un lado, acercarse al conocimiento de sus límites, de su humanidad, y, por otro, han coadyuvado igualmente a desarrollar en él un sentimiento de prepotencia y de fe en las realizaciones humanas.

Su objeto y métodos están basados en el más acendrado de los relativismos. “No se puede explicar nada en sentido profundo” dice Hull. De ahí las leyes y las teorías científicas son siempre provisionales y limitadas en el tiempo y en el espacio.

Sin embargo, la ciencia es utilizada hoy en día como instrumento de dominación social. Por una parte, el cuerpo científico es, en general reaccionario al cambio del paradigma y, por otra, cuando los científicos explicitan sus descubrimientos lo hacen, primero en un lenguaje no universal, incomprensible para la mayoria de los hombres y, segundo, casi nunca explican sus métodos de trabajo.

2. Ciencia y Progreso
Tomando como base su metodología en constante reestructuración, la ciencia pretende describir y/o explicar la Naturaleza, con el objetivo último de servir de base para la acción progresiva que conduzca al hombre ideal de libertad. El neopositivista Popper, sólo adjudica este status a aquellos campos en que las hipótesis o teorías pueden ser refutadas por la experiencia, lo que equivale a decir que sólo las ciencias naturales serían ciencias. O bien Gino Longo, desde una perspectiva marxista, después de afirmar que el requisito según el cual ha de explicarse la realidad partiendo de ella misma es la característica que define a la ciencia y lo que la distingue de la no-ciencia, asevera que “el desarrollo coherente de este principio conduce directamente al materialismo filosófico coherente, constituye la primera concepción del mundo basada total y exclusivamente en la ciencia”. Es difícil creer que tanto Popper como Longo, por poner dos entre muchos ejemplos, si estuvieran seguros de su verdad tuvieran tanta necesidad de imponerla a los demás.

En definitiva, Roberto Carballo defiende que tales criterios de demarcación conducen, en general, a formas dogmáticas de concepción de la ciencia. Es partidario, por el contrario, de una definición abierta de la ciencia que incida, en las notas de consciencia, sistematización y autolimitación, como base para alcanzar el objetivo de llegar a ofrecer una explicación de la Naturaleza.

Como resumen, sostiene que en la actualidad se afianza cada vez más la convicción de que no existen “ciencias”, sino “teorías científicas” que constituyen una totalidad que es la ciencia en cada momento histórico.

La ciencia puede ser entendida como vida, en cuanto es un intento sistemático y cumulativo de comprensión de la Naturaleza y base del progreso del hombre, y como muerte, en tanto absorbe y canaliza esa comprensión como aparao burocrático de dominación, derivando en un culto cuasi-religioso que cumple una función de cohesión social necesaria para reproducir el sistema de dominación del hombre sobre el hombre, en que está basada la sociedad actual, culto que hoy alimentan derechas e izquierdas, hacia ese supuesto e idílico reino de la libertad, tierra prometida que al parecer también será monárquica.

3. Ciencia y Concepción del mundo

Podemos aceptar, siguiendo a Sacristán, que una concepción del mundo no es un saber en el sentido en que lo es una ciencia positiva. Pero estas “afirmaciones acerca del mundo físico y de la vida y esos códigos de estimación de conducta” derivan de las distintas formas de entender el mundo y, una de ellas, la más sistemática quizás, es la científica. Por otra parte, estos principios, las más de las veces inconscientes para el sujeto –y por tanto para el científico-, tienen el carácter de inspiradores de la investigación.

El objetivo final de la ciencia, sus resultados provisionales, también constituyen una concepción del mundo, ya que se nutre de los sistemas de ideas vigentes para construirse. De ahí se desprende el incuestionable papel que juega la ideología, los sistemas de ideas inconscientes, en el método científico.

El método científico no sólo nos ofrece la posibilidad de un esquema en un momento dado, sino asimismo –y sobre todo- los instrumentos para poder sustituirlo por el esquema sucesivo, es decir, en su proceso permanente de reelaboración, el método es la base acumulativa en la que se asienta el desarrollo científico. Por tanto, la ciencia se asienta su desarrollo sobre la base de un método en constante proceso de transformación.

4. Método e Ideología

Pero el método tampoco –y como lo iba a ser- es ajeno a la ideología, sino que está, como dijo Schumpeter, “tiene amplias puertas para penetrar en el proceso científico”. Desde la etapa pre-analítica hasta la refutación o falsación popperiana, la ideología impregna todas las etapas de la investigación y todas las formas expositivas a ella ajenas.

5. Etapas del método científico

PRIMERO: La investigación de la realidad, objeto de conocimiento, no puede iniciarse –ni nadie puede pretenderlo- sin lo que ha llamado Schumpeter “visión” o acto cognitivo pre-analítico. De hecho, el investigador cuenta: a) con el marco paragismático en que se mueve científicamente (instrumentos, hipótesis, investigaciones y antecedentes), b) con una influencia ideológica externa y, a veces inconsciente que lo condiciona, es decir, una concepción del mundo total o parcialmente explicitada; c) una circunstancia personal (psíquica) que lo motiva, etc., o como ha tipificado José Luís Sampedro, por sus copias biogénica, psicogénica y sociogénica.

Esta visión antecede a los procesos de observación y analítico y se puede asemejar a lo que es la acotación de la realidad para Sampedro. Fase de acotación que implica no solo una dimensión temporal y espacial, sino también teórica, de la realidad que se pretende estudiar.

SEGUNDO: A esta visión ha de seguir una observación de los hechos, de la realidad, que ha sido denominada por algunos autores como percepción sensorial (Russel) o sensible (Mao Tse Tung), a la que sigue un proceso teórico de inferencia inductiva o proceso de abstracción, fase descendente en la que se tratará de describir y clasificar los elementos y realizaciones de esa realidad, y cuya finalidad última es la formulación de una síntesis teórica en forma de hipótesis, modelo o teoría de carácter absolutamente provisional.

TERCERO: Esta hipótesis se desarrolla deductivamente, concretizándola progresivamente mediante un proceso iterativo, que va de lo real a lo ideal y viceversa, purificándola así de los elementos extraños a la realidad estudiada. Esta fase de concretización (inferencias deductiva, inductiva y reductiva combinadas) nos conduce a una nueva síntesis teórica, en general ya formalizada como modelo o teoría, en la que la síntesis primera queda enriquecida por los desarrollos deductivos, su formalización teórica y por las inferencias reductivas de verificación y falsación de hipótesis y de teorías, inferencias que en las ciencias sociales adoptan la forma de contrastación en función de la operatividad o bien de simulación, como actualmente hace la dinámica de sistemas. En todo caso, el resultado de la investigación es siempre provisional (histórico). Una base para la creación de nuevos problemas.

CUARTO: Una síntesis teórica así enriquecida, explica (o describe) la realidad, pero todavía deberá superar otro filtro: la contrastación intersubjetiva. Para ello habrá de ser comunicada a la comunidad en el que el lenguaje apropiado formalizado, y sentando claramente las premisas y conclusiones derivadas de ella. Como ya hemos explicitado, la exposición no seguirá el tortuoso camino de la investigación, sino que se presentará como un todo estructurado que procede de lo general a lo particular; no como una representación caótica del todo, como sería si procediésemos a representar la fase ascendente y los procesos iterativos, sino como una rica totalidad de determinaciones y relaciones diversas, como un proceso de síntesis.

6. Método de Investigación y Método de Exposición

La investigación abarca todo el proceso de conocimiento científico, la exposición solo es posible cuando culminamos la primera etapa de investigación. Esta consistirá sencillamente en el proceso dialéctico que, partiendo de una formulación teórica del problema y de sus coordenadas teórico-prácticas, permita la realización de un análisis empírico de la realidad objetiva que nos conduzca a la formulación de una hipótesis que explique la totalidad de los hechos de forma lógica y coherente. Sólo después de superar esta labor será posible llegar a exponer científicamente, al tiempo que los procesos deductivo-inductivos interrelacionados –la lógica y la contrastación nos permiten formular la hipótesis primaria, enriquecerla y acercarla a una explicación más científica de la realidad de estudio, es decir, prosigue la investigación en su segunda etapa, en la que ya es compatible con la exposición.

ANTI-DURING – Engels, F.

Posted in Uncategorized on marzo 4, 2009 by paulamercado

La cultura integra las afirmaciones acerca de la naturaleza del mundo físico y de la vida, también un código de estimaciones de la conducta. la formalización explícita e la concepción del mundo en la cultura de una sociedad no nos permite conocer cual es la concepción realmente activa. la concepción del mundo tiene carácter de sobreestructura y no es reflejo directo de la realidad social y natural vida.

Las concepciones se presentan en lo manifiesto como un credo filosófico-moral o un sistema filosófico, esta segunda forma fue característica hasta el siglo XIX. El fracaso de los sistemas filosóficos se debe a la constitución del conocimiento científico positivo durante la Edad Moderna. Éste es un conocimiento que se caracteriza formalmente por su intersubjetividad (las personas preparadas lo entienden del mismo modo) y capacidad de posibilitar previsiones exactas.

Una concepción del mundo que tome a la ciencia como cuerpo de conocimiento real se encuentra por delante y detrás de la investigación positiva. Por delante, porque como visión general de la realidad, la concepción del mundo motiva la investigación positiva misma. Por detrás, porque intentará construirse de acuerdo con la marcha y los resultados de la investigación positiva. Estas cuestiones son importantes tenerlas en cuenta porque es peligroso que el científico se someta inconscientemente a estas concepciones vigentes en su sociedad.

La concepción materialista aspira a ser explícita, evitando los elementos idealizados. Engels en este libro dice que el nuevo materialismo no es una filosofía, sino una simple concepción del mundo que tiene que sostenerse en las ciencias reales. La explicación de los fenómenos ha de buscarse en otros fenómenos en el mundo, y no en instancias superiores o ajenas al mismo. Este principio está en la base del hacer científico, sería absurdo recurrir a la acción de causas no naturales.

El primer principio de la concepción marxista, el materialismo, es que el mundo debe explicarse por si mismo. El otro principio es de la dialéctica. Los conceptos de la ciencia son conceptos generales cuyo lugar está en enunciados no menos generales, las leyes. El campo de relevancia del pensamiento dialéctico es precisamente el de las totalidades concretas, Hegel lo expresa del siguiente modo: “la verdad es el todo”.

La concepción del mundo tiene que dar de sí una comprensión de las totalidades concretas y de las concreciones reales, aquello que la ciencia positiva no puede recoger. La tarea de una dialéctica materialista consiste en recuperar lo concreto sin hacer intervenir más datos que los materialistas del análisis reductivo. Se habla de pensamiento o análisis dialéctico al nivel de la comprensión de las concreciones o totalidades, no del análisis reductivo de la ciencia positiva. Concreciones o totalidades son ante todo los individuos vivientes y las particulares formaciones históricas, las situaciones concretas de las que hablaba Lenin, y también del universo como totalidad que sólo puede pensarse dialécticamente.

Nota critica a lectura número 1

Posted in Uncategorized on marzo 4, 2009 by paulamercado

Carballo plantea que tanto Schumpeter como Longo se ven penetrados por un culto cuasi religiosos de lo científico y del progreso, el primero desde el idealismo y, el segundo, desde el materialismo. La etapa histórica en que predomina la ciencia como forma de saber, de conocimientos, es no sólo objetiva, sino también la última fase.

Se considera imposible que la realidad objetiva solo pueda ser explicada a partir de ella misma, ya que siempre son postulados e hipótesis de esta supuesta realidad objetiva.

Finalmente considera que cuando un hombre actúa como científico, también es un hombre de acción. paciencia es una actividad y una praxis, no hay que alejar al cientofico de la política y el práctico actual sobre la base de su propio conocimiento.

MANUAL DE ECONOMÍA POLÍTICA – Gino Longo “Características del conocimiento científico”

Posted in Uncategorized on marzo 4, 2009 by paulamercado

Schumpeter en su “Historia del análisis económico” plantea que la ciencia es cualquier tipo de conocimiento que haya sido objeto de esfuerzos conscientes para perfeccionarlo. Estos esfuerzos producen hábitos mentales- métodos o técnicas- y un dominio de los hechos descubiertos por estas técnicas. Gino Longo considera que es preciso profundizar en este concepto y plantea que la finalidad del conocimiento y de la investigación científica consiste en descubrir las normas, o sea, las leyes del universo empírico que rodea al hombre, de la realidad objetiva en la que éste está inmerso.

Caraceterísticas:
1.- El conocimiento científico debe proporcionar una descripción de esta realidad y explicarla, la ciencia no puede ser un conjunto de redefiniciones. Para Hegel la ciencia tiene por finalidad mostrar la necesidad de objetos.
2.- El conocimiento científico no puede conformarse con una explicación cualquiera de la realidad. Hegel señala que la ciencia más que explicar el mundo debe comprenderlo.
La historia del conocimiento es la historia de cómo la humanidad se ha explicado el mundo real: en un principio atribuyendo a los fenómenos causas y relaciones fantásticas, para más tarde hacer hipótesis causales y relaciones reales, y finalmente conocer las relaciones que se establecen objetivamente entre los fenómenos de la realidad.

Lenin en sus “Obras” plantea que el concepto de materia solo puede tener un significado: el de realidad objetiva que existe con independencia de la conciencia humana y que se refleja en ésta. Una filosofía científica ha de ser materialista y por tanto basarse en la necesidad de estudiar la realidad objetiva tal y como es y explicarla partiendo de ella misma.

El conocimiento, nunca es, y no puede serlo, un fin en si mismo. El hombre desea conocer el mundo para poderlo modificar de acuerdo con sus exigencias y necesidades. Engels en “Dialéctica de la naturaleza” afirma que la transformación de la naturaleza por el hombre y la inteligencia humana ha ido creciendo en la misma proporción en que el hombre iba aprendiendo a transformar la naturaleza.

El pensamiento y la acción, el conocimiento y la praxis están unidos, pero no es una ligazón directa sino mediata, a través del conocimiento, de la cognición. El conocimiento, que conduce a la cognición es premisa de la acción, mientras que la acción es el fin último del conocimiento.

La ciencia tiene como objetivo la verdad de las cosas, entendiendo por verdad la correspondencia de nuestras concepciones a la realidad. Los resultados obtenidos están en función de la verdad, de la realidad del hecho, no de la utilidad de los mismos.

La relación entre ciencia y praxis la podemos describir del siguiente modo, de la actividad cognoscitiva a la concepción e interpretación de la realidad y de ésta a la praxis destinada a modificar tal realidad. Para que la praxis tenga éxito ha de ser una acción colectiva, sin embargo la investigación tiene un carácter individual. El hombre coordina su acción con los otros.

La acción colectiva como el pensamiento individual son fenómenos sociales, no existen al margen de la actividad humana. Marx en “Los manuscritos: economía y filosofía” decía que la actividad del hombrees un producto social, porque lo que se hace es para la sociedad y con conciencia de ser un ente social.

El hombre de ciencia no debe preocuparse por las consecuencias prácticas de la misma, al contrario de lo que ocurre con el hombre de acción. El hombre de ciencia no indicará a los hombres de acción lo que deben hacer, sino lo que deberían tratar de hacer
con el conocimiento científico se alcanza una comprensión conceptual de las relaciones recíprocas que existen entre los hechos. Pero como dice Einstein en sus “Pensamientos”, “ningún camino puede llevarnos desde el conocimiento de que es al conocimiento de lo que debería ser”.

¿Depresión Crónica? Capítulo XII

Posted in Uncategorized on febrero 24, 2009 by paulamercado

Ni los teóricos del derrumbe ni sus críticos parecen haber tenido una concepción clara e inequívoca del significado del “derrumbe” capitalista. Se supone que el derrumbe del capitalismo es el fin del capitalismo.
Históricamente, el fin de un orden social sobreviene en una de dos formas: o se desintegra durante un largo período de tiempo, en parte como resultado de la cadencia interna y en parte como un resultado de ataques del exterior, o es más o menos rápidamente sustituido por un nuevo orden social. A pesar de desemejanzas obvias, estos dos procesos tienen mucho de común, y ninguno de ellos es definido con propiedad por el término “derrumbe”.
Aplicando estas consideraciones al caso del capitalismo, vemos que las cuestiones realmente importantes no pueden ser agrupadas alrededor del concepto de derrumbe capitalista, que el término significa muy poco o demasiado. Lo que necesitamos saber es si existen fuerzas desintegradotas que operen en la sociedad capitalista, y cuáles son.

Las condiciones de la expansión capitalista

La producción capitalista ampara una tendencia al subconsumo (o a la sobreproducción). En principio, esta tendencia puede manifestarse en una crisis o en el estancamiento de la producción. Ambos son métodos, el uno más rápido y tal vez temporal, el otro invariable y continuo, por los cuales se impide que la acumulación supere las necesidades del mercado en artículos de consumo.
Puesto que la tendencia al subconsumo es inherente al capitalismo y sólo puede ser vencida, evidentemente, por la no utilización parcial de los recursos productivos, podemos decir que el estancamiento es la norma hacia la cual tiende en todos lo tiempos la producción capitalista.
¿Marcha en realidad el capitalismo hacia un estado de depresión crónica? Debemos concretar nuestra atención en las fuerzas contrarrestantes. Si encontramos probable que operen en el futuro con la misma fuerza que en el pasado, tendremos que sacar la conclusión de que la tendencia al subconsumo, presente en todo tiempo, no constituirá en sí una barrera a la expansión indefinida del capitalismo. Si, por otra parte, se puede probar que las fuerzas contrarrestantes se están haciendo relativamente más débiles, podemos esperar que la tendencia al subconsumo se afirme en grado cada vez mayor y la predicción de Kautsky de un período inminente de depresión crónica recibirá una base sólida.
Las fuerzas contrarrestantes pueden ser agrupadas en dos categorías principales: las que tienen el efecto de elevar la tasa de aumento del consumo con relación a la tasa de aumento desproporcionado en los medios de producción al aumento desproporcionado en los medios de producción de sus consecuencias económicamente perjudiciales. En la segunda categoría entran: 1) las nuevas industrias, y 2) la inversión defectuosa; en la primera: 3) el crecimiento de la población, 4) el consumo improductivo y 5) los gastos del estado.

Fuerzas contrarrestantes de la tendencia al subconsumo

A. Nuevas industrias

Durante el período de formación de una nueva industria no existe relación claramente definida entre las adiciones a los medios de producción total de artículos acabados. Generalmente ocurre que las adiciones ulteriores a los medios de producción están estrechamente relacionadas con los cambios en la producción total. De esto podemos deducir el importante principio de que para la economía en su conjunto la relación entre la inversión y los cambios en la producción total de artículos de consumo será grandemente afectada por la porción relativa que de la inversión corresponde al establecimiento de nuevas industrias.
Durante un proceso de industrialización todas las que llamamos comúnmente industrias “básicas” aparecen como nuevas industrias, y su establecimiento absorbe capital recién acumulado sin un aumento correspondiente en la en la producción total de artículos de consumo. Sólo cuando el proceso de industrialización está completo se ve claro que la capacidad de producción de artículos de consumo ha sido considerablemente acrecentada, y la necesaria relación entre los medios de producción y la producción total de artículos de consumo aparece cada vez más en primer término.
De esto podemos concluir que la industrialización contrarrestra la tendencia al subconsumo, y lo hace aproximadamente en proporción a la parte relativa que de la inversión total le corresponde.

B. Inversión defectuosa

En las condiciones del capitalismo la inversión lleva siempre el propósito de proveer a una demanda insegura. Inevitablemente, hay una cierta cantidad de inversión que resulta haber tenido por base un cálculo erroneo y que debe ser total o parcialmente abandonada, con pérdida y aun a veces la ruina del capitalista que la hizo. Podemos dar a esto el nombre de “inversión defectuosa”. Ella absorbe una parte de la acumulación del capitalista, sin aumento en la producción total de artículos de consumo, y contrarresta así la tendencia al subconsumo.

C. Crecimiento de la población

La teoría marxista del subconsumo nos permite entender un problema: la relación entre el crecimiento de la población y el aumento de la población capitalista. En este contexto el crecimiento de la población no debe concebirse en un sentido demográfico estricto; lo más importante es más bien el aumento en el volumen de la fuerza de trabajo a disposición de la industria capitalista, ya sea de un aumento natural en el número o de introducir en la población capitalista a trabajadores que estaban antes fuera de ella.

Si el crecimiento de la población es rápido, un aumento igualmente rápido del capital variable será posible. En cambio, si el crecimiento de la población es lento, si la acumulación hubiera de tomar la forma de aumentos proporcionales del capital constante y del variable, podría continuar sólo con tal de que parte del capital variable adicional fuese a aumentar los salarios de los obreros ya ocupados. Como esto haría bajar la tasa de la ganancia, los capitalistas tratarían de economizar fuerza de trabajo, dedicando una proporción cada vez mayor de su acumulación al aumento de capital constante, a expensas del capital variable. De este modo, se ocasionaría el desempleo y la tasa de la ganancia podría sostenerse, pero el aumento de medios de producción seria acelerado y el aumento del consumo retardado: el dilema del subconsumo se presentaría así en toda su fuerza.

Desde el punto de vista de la producción capitalista, la nueva población incluye no sólo el aumento natural en el número, sino también la absorción de grupos que por primera vez están disponibles para su empleo como trabajadores asalariados.

En lo relativo al problema de la incorporación de nuevos grupos al sistema capitalista, la perspectiva es menos clara.

D. Consumo improductivo

La estructura básica de la sociedad capitalista presupone sólo dos clases: capitalistas y obreros.

Como consumidores, hay al lado de los capitalista y los obreros, muchas “terceras clases de personas” que “deben, por sus servicios, recibir dinero de estas dos clases”. Marx menciona dos clases de las llamadas “terceras personas” que han sido tradicionalmente tipificadas, de un lado por los sirvientes domésticos, y del otro, por la aristrocracia terrateniente y la iglesia. Estas terceras personas pueden ser denominadas consumidores improductivos, y su consumo, consumo improductivo.

La categoría de consumidores improductivos es más amplia que la de trabajadores productivos porque incluye aquellos que, como propietarios, consumen sin realizar esfuerzo alguno.

El problema del consumo improductivo ha sido reconocido desde hace mucho tiempo como importante por aquellos economistas que han considerado la magnitud del consumo total como uno de los factores que determinan el funcionamiento del sistema capitalista.

E. Gastos del Estado

Los economistas clásicos, y más tarde Marx, consideraron los gastos del Estado como una categoría de consumo improductivo. Se basa en dos suposiciones: el Estado no se dedica a actividades productivas, es decir, no desembolsa dinero con la expectativa de recuperarlo por la venta de mercancías; y que los gastos de la transferencia van a poder de consumidores improductivos.

Desde el punto de vista del proceso de reproducción, hay tres categorías fundamentales de gastos del Estado: Desembolsos de capital del Estado, Transferencias del Estado y Consumo del Estado.

Los desembolsos de capital del Estado: incluyen todos los desembolsos en trabajo y materiales que son hechos con fines de producción de mercancías o servicios para la venta.

Transferencia del Estado: es un término adecuado para designar ese gran conjunto de pagos del tesoro público que no tienen relación con la venta de mercancías, o la prestación de servicios al estado: interés de la deuda pública, pagos de seguridad social y ayuda, subsidios, etc.

Consumo del Estado, es la categoría más importante: las actividades legislativas, judiciales y ejecutivas ordinarias del Estado. Puesto que los gastos hechos para tales propósitos implican la retirada definitiva de valores del proceso de reproducción, desempeñan la misma función que los desembolsos para el consumo individual de capitalistas y obreros.

Todas estas posibilidades plantean el problema de descubrir los efectos económicos de cierta política del Estado. Tenemos que considerar la posibilidad y las implicaciones de una política del Estado que puede estar específicamente destinada a producir ciertos efectos en el funcionamiento de la economía: una compensación de la tendencia al subconsumo.

No podemos introducir simplemente por la fuerza al Estado para resolver las contradicciones demostradas del proceso de acumulación. Su posición y su función en la sociedad capitalista deben ser examinadas para ver lo que se puede y lo que no se puede esperar de él.
No hace falta decir que tal estudio cuidadoso es imposible dentro de los límites de un volumen relativamente breve. Pero podemos concentrar la atención en algunos de los mas importantes factores en acción, y de este modo poner la base para una mejor comprensión de lo que ha venido sucediendo en años recientes y de los que el futuro nos reserva.

Crisis de realización Capitulo X

Posted in Uncategorized on febrero 24, 2009 by paulamercado

El descenso en la lucratividad es la causa inmediata del estallido de una crisis. Se habla de crisis de realización al resultado de la incapacidad de los capitalistas para realizar el valor integro de las mercancías que producen.

Se dan dos tipos de crisis:

1. Crisis que vienen de la “desproporcionalidad”
2. Crisis que provienen del “subconsumo de las masas”.

1. Crisis que provienen de la “desproporcionalidad”:

Las causas de estas criis provienen de lo que se ha llamado desproporcionalidad entre las diversas ramas de la producción que, a su vez, tiene sus raices en el carácter anárquico y simplon de la producción. La desproporcionalidad es siempre una de las posibles causa de las crisis, y es seguramente un factor de complicación en todas las crisis, sea cual sea la causa básica de éstas.

El hombre a quién se debió principalmente la popularidad de la teoría de la desproporcionalidad entre los socialistas fue el economista Michael Tugan-Baranowsky.

Tugan rechazaba lo que veía como las dos explicaciones de la crisis presentadas por Marx, a saber, 1) que las crisis son provocadas por la tendencia descendente de la tasa de la ganancia, y 2) que las crisis resultan del subconsumo de las masas. Se deshizo de la primera alegando que un ascenso en la composición orgánica del capital, lejos de conducir a una caída en la tasa de la ganancia, como suponía Marx, debe conducir a un ascenso en la tasa de ganancia. Intentó refutar la segunda mediante la demostración de que no podía haber sobreproduccíón o déficit de la demanda independientemente de lo que suceda con el consumo, en tanto la producción sea correctamente proporcionada a las diversas ramas de la industria.

Tugan, con esta teoría, pretendía minar todas las versiones de la explicación de la crisis por el subconsumo. Y, al hacerlo así, daba la clave para la interpretación de Marx sobre la relación entre el consumo y las crisis.

2. Crisis del subconsumo

Tugan hace una negación de la interdependencia entre la producción y el consumo. Los autores marxistas recibieron la teoría de Tugan de modo desfavorable. No se puede decir que todos ellos vieran en el déficit del consumo una causa inevitable u al menos muy importante de las crisis, pero ninguno podía digerir la idea de que la producción pudiese aumentar de manera indefinida independientemente del nivel o la tendencia del consumo.

Schmidt sostenia que la demanda definitiva o del consumo es la fuerza animadora de la economia y es la que mantiene en marcha el aparato de la producción. Kautsky plantea que la producción es y sigue siendo producción para el consumo humano y Boudin afirma que los medios de producción son medios para la producción de artículos consumibles. Por consiguiente, donde no hay demanda de artículos consumibles la producción es sobreproducción.

Bajo todas estas críticas yace una idea, a saber, que el proceso de la producción es y debe seguir siendo, independientemente de su forma histórica, un proceso destinado a producir artículos para el consumo humano. Es decir, la producción es producción para el consumo.

El problema de las crisis para Marx seria que la teoría del subconsumo es la causa de las crisis capitalistas. En introducción a la crtica de la economia política señala que el consumo engendra la producción, que el consumo reproduce la necesidad. Los medios de producción no se producen nunca si no es con el propósito de utilizarlos para producir artículos de consumo.

Las relaciones sociales de la producción capitalistas imponen una restricción del consumo y al mismo tiempo estimulan a los capitalistas a intentar un aumento ilimitado de la producción. En esta obra Marx describe esta característica fundamental del capitalismo: el consumo del trabajador es en promedio igual a sus costos de producción, no a lo que él produce. Toda la plusvalía la produce para otros. El capitalista industrial se apropia directamente el producto excedente. Marx señala la contradicción “fundamental” del capitalismo: la producción carece totalmente de objetivo a menos que se la encauce hacia una meta precisa hacia el consumo, pero el capitalismo trata de ampliar la producción sin ninguna referencia al consumo, que es el único que puede darle un sentido.

Marx relaciona las crisis y la producción estancada con la magnitud del consumo. La creación de plusvalía es el objeto del proceso directo de la producción.

Marx describe la depresión como un período en el que el aumento de la producción es detenido por una demanda insuficiente del fruto final de la producción, a saber, los artículos de consumo. La correspondiente noción de la prosperidad encara un período en el cual se producen más medios de producción de los que pueden ser utilizados.

El estancamiento de la producción debe considerarse como el estado normal en las condiciones del capitalismo. Marx afirma que la causa última de todas las crisis reales sige siendo la pobreza y el consumo restringido de las masas.

El capitalismo tiene una tendencia inata a ampliar la capacidad de producción de articulos de consumo más rapidamente que la demanda de articulos de consumo. Si se verifica la tendencia al subconsumo ella explica tanto las crisis como los períodos de estancamiento. La acumulación por los capitalistas es en parte consumida por los obreros y en parte invertida en medios de producción adicionales.

Señala que el hecho básico del capitalismo es la urgencia de los capitalistas por hacerse ricos. La satisfacción de este deseo exige dos pasos: 1) obtener tanta ganancia como sea posible; y 2) acumular una parte de ella tan grande como sea posible. El primero implica la mejora continua de los métodos de producción, usando cada vez más maquinaria y materiales por obrero; el segundo implica la acumulación y una ganancia total creciente. Es decir, la acumulación sube como una proporción de la plusvalía y la inversión sube como una proporción de la acumulación.

En otras palabras, la proporción de la tasa de aumento en la producción de artículos de consumo con respecto a la tasa de aumento de los medios de producción permanecen invariable. Por lo tanto el “subconsumo” y la “sobreproducción” son las dos caras de una mismo moneda.

El capital y su autoexpansión aparecen como el punto de partida y de llegada, como el motivo y el propósito de la producción; la produccon es meramente producción para el capital y no viceversa. Los medios de producción son simples medios de un sistema de incesante expansión para beneficio de la sociedad de los productores.

Lenin sostenia que en el capitalismo existe una contradicción entre la producción y el consumo, o en otras palabras, una tendencia al subconsumo. Afirmaba que el subconsumo lejos de contradecir la explicación basada en la desproporcionalidad era tan solo un aspecto de ésta.